Hay muchas maneras de afrontar la pérdida de libertades, dependiendo de donde vivamos, en qué circunstancias lo hagamos e incluso qué sexo

seamos. Y una de las formas más tristes es aceptarlo.

En la sociedad en la que nos ha tocado vivir, en Occidente, en el Primer mundo y el siglo XXI, la forma en la que perdemos libertades es de esa triste

manera, aceptando que lo necesitamos.

A partir de los atentados de Nueva York y posteriormente los de Londres y Madrid, sentimos que no estamos seguros por lo tanto tenemos miedo, y

ese sentimiento nos hace creer que aunque perdamos algunas libertades todo es por nuestra seguridad. La inseguridad que se respira en el ambiente, o mejorque nos hacen respirar y en consecuencia hacemos que se respire, crea una serie de condiciones propicias para la pérdida de libertades.

Desde que los gobiernos anunciaron la lucha internacional contra el terrorismo las cosas han cambiado mucho. El ciudadano entiende que hay que

realizar sacrificios para poder vivir tranquilo, sin atentados y sin “malos” circulando por las calles. Entre estos sacrificios se encuentra la colocación de cámaras de circuito cerrado (cctv) que invaden el espacio público, y que cada vez proliferan a mayor velocidad y sin un verdadero control.

Cada día que salimos a la calle dejamos nuestras imágenes grabadas en cientos de cámaras. A veces somos conscientes de ello pero la mayor parte

del tiempo ni siquiera sabemos dónde están situadas.

Este trabajo surge de la experiencia diaria de vivir en una estas capitales que sufrieron atentados terroristas, Madrid. En Julio de 2005 apareció en

el periódico El País un artículo en el cual se anunciaba la intención de colocar 20 cámaras de vigilancia en la Plaza Mayor de esta ciudad, a los pocos meses estaban en funcionamiento. El ayuntamiento alegaba que con este sistema controladopor la policía el número de robos a turistas y ciudadanos se reduciríaconsiderablemente. Por circunstancias yo pasaba todos los días por este lugar público, la sensación de ser vigilada, controlada y filmada para mí es indignante, siento una pérdida de intimidad absoluta acompañada de la sensación de que nada es más seguro realmente, sino que nos hacen creer que lo es. Pero si preguntas a la gente qué opina sobre las cámaras en la Plaza Mayor, una gran mayoría responde - Qué mas me da que me graben si yo no tengo nada que ocultar, y así estamos más seguros - ¿De verdad estamos convencidos de que este sistema nos hace vivir más tranquilos?.

Volviendo al momento social en que nos ha tocado vivir. Después de esta experiencia en mi ciudad empecé a interesarme por este tema, no podía

creer que todo el mundo estuviese tranquilo y seguro gracias a este sistema de video vigilancia, por lo que comencé a investigar qué opiniones existían sobreello. La forma más actual, rápida y eficaz de divulgar opinión es la red, internet, donde la web 2.0 (1) pone al alcance de la gente una nueva forma de comunicación e interacción; blogs particulares, periódicos online, chat, foros temáticos,webs personales, etc.

Recordemos lo ocurrido con las caricaturas de Mahoma, a los pocosdias de ser publicadas diarios europeos las reproducían y a los días se producían

las protestas a miles de kilómetros de distancia ...leer++ ((descargar pdf))

 
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