El mundo.es
Viernes, 8 de julio de 2005

Lo que funciona y lo que parece no funcionar
La tecnología y el 7J en Londres

    Entre las columnas de humo del 7J en Londres han quedado algunas amargas lecciones. Unas autoridades preparadas y dotadas de un extenso sistema de cámaras de vigilancia no han podido impedir que los atentados se llevaron a cabo; claramente, la tecnovigilancia no disuade a los terroristas. Ni siquiera un todavía inexistente sistema automatizado de detección química de explosivos hubiese sido de mucha ayuda, informa The Wall Street Journal. Quizá otros inventos, hoy en pruebas, sirvan en el futuro para reducir la letalidad de los ataques de este tipo, y con ello su atractivo para los asesinos.
    Cada ciudadano londinense aparece 300 veces al día de me•dia en una cámara de vigilancia, cuenta el editor de Defense Tech Noah Shachtman; tal es la densidad de la video vigilancia en Gran Bretaña, que cuenta con casi cuatro millones y medio de cámaras desplegadas. Sin duda alguna los perpetradores de las atrocidades del pasado 7J es•tarán en miles de esas cámaras; quizá las imágenes sirvan incluso para atraparlos y que paguen sus crímenes. Pero desde luego no han servido para impedirles cometerlos. El valor disuasorio de la video vigilancia, por sofisticada que sea, se ha revelado como muy bajo. Tal vez aumente la sensación de seguridad ciudadana, pero desde luego no impide ataques terroristas.
    Siendo que esa continua y extensa video vigilancia automá•tica puede tener costes, no sólo económicos sino en derechos como la privacidad, esta falta de efectividad pone en duda su uso masivo.


Inglaterra

    Dicen de Londres que es la ciudad más vigilada del mundo,  aunque cronológicamente sufrió los atentados posteriormente a Nueva York y a Madrid, su experiencia, antiguedad y sofisticación supera con creces a las otras dos capitales.
    Los datos sobre cámaras en esta ciudad hablan de 1 por cada 14 personas, dato escalofriante. En el artículo de El Mundo (pg 24) hablan de que un ciudadano  es grabado unas 300 veces al día, lo que en térmi•nos de privacidad yo definiría que la imagen de cada londinense es pú•blica. Esto unido a las nuevas tecnologías y avances en reconocimientos faciales, monotorización de viviendas..etc. Londres es la ciudad que más se parece al mundo de Orwell en 1984.
    En un artículo publicado en elPeródico.com podemos leer da•tos proporcionados por un informe elaborado por la Red de Estudios sobre la Vigilancia;
    ...hay en este país unos 4,2 millones de cámaras de circuito cerrado de televisión (CCTV), lo que equivale aproximadamente a una cámara por cada 14 personas.
Edificios públicos y privados, la red del metro así como la mayoría de los autobuses están dotados de esas cámaras que filman continuamente cualquier movimiento de los ciuda•danos. El comisario para la información, Richard Thomas, ha advertido que el Reino Unido camina “sonámbulo” en dirección a “una sociedad sometida a continua vigilancia”.
    David Murakami-Wood, coautor del estudio, ha declarado a la BBC que, comparado con otras naciones industrializadas, Gran Bretaña es “el país más vigilado del mundo”. “Tenemos más cámaras CCTV y leyes menos rigurosas sobre protección de datos y de la intimidad”, ha explicado. Según el experto, las autoridades tratan de recoger cada vez más datos sobre los ciudadanos mientras defienden su supuesto derecho a no revelar lo que saben.
    A diferencia de los artistas norteamericanos preocupados por la vigilancia en el espacio público, el robo de privacidad en las calles y a cómo destruirlas o identificarlas, los artistas Londinenses enfocan su tra•bajo hacia un lado más intimista, a la preocupación de estar controlados en todo momento y ser vigilados incluso en la intimidad de sus casas.
    Andrea Zapp, con su obra A Little Sister, nos presenta un puzzle de imágenes de cámaras que vigilan la vida privada de la gente. Podemos clicar en cada imagen y acceder en tiempo real a diferentes vidas de dis•tintas personas en una visión voyeur del tema. Health Bunting nos ofrece convertirnos en un vigilante, podemos ver por medio de cámaras de trá•fico distintas ciudades y escribir un fax directo a la policía si visionamos algún crimen.
    La nueva tecnología permite a la policia inglesa controlar a las personas no solo grabando su imagen pública sino por medio de los datos que ofrecemos en cualquier momento, al registrarnos en internet, al realizar un pago electrónico, o al registrarnos en entidades públicas. En este pais la legislación ampara el uso policial de estos dantos dejando sin oportunidad al registrado ya que la legislación vigente no ampara la privacidad.
    A partir de los acontecimientos del 7 de Julio se desarrolló como apoyo a la lucha antiterrorista un sistema de reconocimiento facial y de actitudes que pueden ayudar a identificar a presuntos terroristas. Con este sistema nadie queda libre de ser en algún momento un indivi•duo sospechoso y que puede ser vigilado.
    Sven es una obra que usa esta misma tecnológia para criticar esta perdida de presunción de inocencia que se sufre en este país.  
    Al igual que ocurre con los artistas presentados en el apartado de Estados Unidos, los tres artistas que vamos a ver ahora trabajan con internet como medio de difusión o como soporte final. Andre Zapp rea•liza directamente una obra de net-art, podemos acceder a las cámaras de Heath Bunting  por medio de una dirección web que nos redirecciona las cámaras de tráfico y Sven publica en su web todas sus actividades y las explicaciones técnicas, además de colgar los videos resultado de sus salidas por la ciudad identificando transeuntes.
 
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