MANUEL DELGADO. VIANDANTE
Tengo 51 años y nací y vivo en Barcelona. Soy profesor de Antropología Social en la Universitat de Barcelona. Estoy casado y tengo tres hijas, Ariana (22), Cora (19) y Selma (16). Por defender los viejos valores de la Ilustración..., hoy resulto ser de extrema izquierda. Soy ateo. La calle es escenario del conflicto, ¡y yo quiero verlo!
¿Qué es la calle?
 No es un mero pasadizo entre dos construcciones. La calle es el espacio donde las cosas se juntan: los cuerpos, los sentimientos, las personas, los objetos... ¡La calle es la vida!
¿Y de quién es hoy la calle?
De los viandantes, los transeúntes, los peatones, los paseantes..., como siempre. La calle es tuya, mía, nuestra..., ¡pese a todos los controles, vigi•lancias y confiscaciones!
¿Quién pretende controlar la calle?
Esos que la miran desde arriba y ven ahí abajo a gente discurriendo... y se intranquilizan (¡con razón!), así que intentan monitorizarla, fiscalizarla, dominarla, quitárnosla.
¿Lo dice por las cámaras de vigilancia?
De esas cámaras sólo me molesta que me vigilen a mí en vez de vigilar a los consejos de administración. ¡Ahí deberían estar!
¿Por qué?
Porque ahí están tramando la apropiación de las calles promotores inmo•biliarios y especuladores en su propio beneficio... ¡Hablamos demasiado de violencia urbana y demasiado poco de violencia urbanística!


“La Contra” de La Vanguardia
“Quieren que la calle sea un limbo sin vida”
VÍCTOR-M. AMELA


España

    España uno de los paises europeos que más rápido se ha mo•dernizado, en muy pocos años el país ha conseguido estar a la altura de una Europa moderna y tecnológica. Esto por supuesto tiene muchos as•pectos positivos pero también un precio alto que pagar respecto a modos de vida.
    Madrid es una ciudad que ha cambiado radicalmente, se ha modernizado, han aumentado sus ciudadanos, se ha edificado, los precios han subido y un largo encetera que sufrimos por un lado y agradecemos por otro. Uno de los grandes problemas de Madrid es el aumento de in•seguridad en las calles, somos más y hay diferencias sociales. Además al igual que Londres y Nueva York sufrimos unos acontecimientos que die•ron un cambio respecto al tema del que estamos tratando.
    A partir del 11-S la sensación social de inseguridad aumentó en todo el primer mundo, como hemos ido viendo, los gobiernos y la sociedad comienzan a sacrificar algunas de las libertades personales de las que gozábamos. En Madrid esta sensación se agraba a partir de los atentados del 11 de Marzo (1) es entonces cuando nuestro pais se une a la lucha antiterrorista. Como comentaba en la introducción la ciudad ha empezado a llenarse de circuitos cerrados de televisión, cámaras de vigilancia en lugares privados y en públicos. Jacob Bañuelos en un artícu•lo llamado “video vigilancia en la sociedad panóptica contemporánea” lo expresa así.
    “Régimen panóptico: ¿quién vigila a quién?
Televisión interactiva, que permite el uso de e-mail e internet, reverso de la mirada, cá•mara que apunta al espectador, Big Brother y reality shows, son la escala doméstica de un sistema que nace militarizado y se instala progresivamente en los espacios públicos y privados de la sociedad contemporánea. Es sencillo imaginar una cámara instalada en cada computadora o televisor grabando y fotografiando al espectador y su entorno, como en la obra artística de Bill Viola Reverse Televisión: Portraits of Viewers (1984).
España se tienen leyes de video vigilancia muy recientes (Ley Orgánica 4/1997, 4 de agosto, BOE del 5),
    La video vigilancia es una práctica que debería estar legislada, ya que grabar, clasificar y almacenar imágenes de personas en espacios públicos y privados sin su auto•rización puede llegar a vulnerar los derechos y garantías fundamentales recogidos en la Declaración de los Derechos Humanos.
    Las imágenes tomadas por cámaras del Estado o del gobierno, en un sistema de vigilancia panóptico que se implementa cada día con más énfasis en las sociedades modernas, no están a disposición de cualquier ciudadano, se consideran información clasificada de seguridad pública o seguridad nacional, y en algunas sociedades como la nuestra, insistimos, no está regulada, no hay un control sobre el que vigila, sobre sus implicaciones morales, sobre el uso que se hace del material grabado y sobre el papel del ciudadano en este proceso de vigilancia, que incluso corre el riesgo de convertirse en ma•terial de vigilancia como espectáculo.”
    Si conocemos algunos de los artículos de esta citada ley(2) veremos que el vigilado aunque puede reclamar sus derechos sobre la imagen tiene también restriciones. Si las imágenes han sido grabadas por una institucion gubernamental o policial, los derechos de reclamar esa imagen privada dependen de si estas imagenes pertenecen a una in•vestigación o no. Podemos exigir que borren nuestra imagen, a no ser que se considere que estas grabaciones formen parte de algún dispositivo de seguridad pública. En 2006 la agencia española de protección de datos publicó la Instruccion 1/2006 (3) por la que se regula el tratamiento de imágenes de personas fisicas identificadas o identificables con fines de vigilancia, a traves de sistemas de cámaras o videocámaras.
    Según esta instruccion es obligatorio marcar claramente con un cartel que la zona está videovigilada, regular la instalación de estas cámaras, los limites de grabación y el tratamiento de estas imagenes siendo necesario pasar por la aprobacion de la agencia. De esta forma se implanta una regulación que no existia anteriormente y que es totalmen•te necesaria para no coartar las libertades del ciudadano.
    Aunque esta ley reciente ayuda a mantener nuestras liberta•des, la vigilancia en el espacio público pertenece no sólo a un aumento por la seguridad sino que es parte de un problema mayor, la tendencia a crear sociedades controladas ;
    “Más allá de la conflictividad puntual, existen gru•pos y asociaciones que se enfrentan radicalmente al con•cepto de video vigilancia. Guillermo Gracia, miembro de Souriez, Vous Êtes Filmés (Sonría, Está Siendo Filmado), asociación francesa considerada una de las más activas en Europa, opina que “hay que considerar la video vigilancia como parte de un preocupante contexto, en el que se ex•pande la posibilidad de control sobre los ciudadanos con la justificación de aumentar la seguridad. La gente dice que al final le da igual que se la grabe, ya que no tiene nada que esconder. Pero esa actitud avala legislaciones cada vez más permisivas”.
http://www.belt.es
    Por eso es importante que artistas y activistas mantengan una postura crítica respecto a este tema. Ya en Madrid hay algunas si•tuaciones polémicas como la instalación de cámaras en la Plaza Mayor o la instalación de cámaras de 360º en los autobuses. La pregunta es ¿es realmente necesario para nuestra seguridad estar siendo grabados en lu•gares públicos?. Después de instalar las cámaras en la Plaza mayor dicen que el número de robos ha bajado considerablemente, yo me pregunto si el precio de perdida de privacidad es equiparable a la reduccion de robos de carteristas a turistas y viandantes.
    Este es un tema que preocupa a artistas y pensadores españo•les,
Grupos como El Perro dedican parte de su obra a cuestionar los sistemas de control sociales, o a utilizan estos métodos para reivindicar ideas pro•pias.
Existen escritos como el de la Fundación Rodriguez o el de la Mediateca sobre
la video vigilancia como genero artístico, y Festivales como Zemos 98 que tratan este tema, ya que la evolución del control sin crítica es verdadera•mente preopcupante.


(1)
Los atentados del 11 de marzo de 2004, también conocidos como 11-M, fueron una serie de ataques terroristas cometidos en cuatro trenes de la red de cercanías de Madrid. La investigación policial y el auto de procesamiento judicial han fijado como indicio racional que la autoría corresponde a una célula islamista local que intentaba emular las acciones de Al-Qaeda.
Se trata del mayor atentado cometido en España hasta la fecha, con 10 explosiones casi simultáneas en cuatro trenes a la hora punta de la mañana (8:00). Más tarde fueron detonadas por la policía dos bombas más que no habían estallado y fue desactivada una tercera que permitió identificar a los culpables.
Murieron 191 personas y más de 1.700 resultaron heridas.
http://es.wikipedia.org/wiki/Atentados_del_11_de_marzo_de_2004
(2)
Anexo ley  (Ley Orgánica 4/1997, 4 de agosto, BOE del 5)
(3)
Anexo “Instruccion 1/2006”

 
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