El debate entre Seguridad y Libertad sigue teniendo un papel protagonista en nuestros días. Una vez conocidas las posturas teóricas de Hobbes y Locke , vemos que los conceptos de Libertad y Seguridad se desdibujan en una sociedad cada vez más sometida al control y almacenamiento de información. Pese a ser la Libertad un pilar fundamental de las democracias modernas, vemos como aumentan las medidas de control que limitan la libertad individual en pro de la protección de la democracia y de la seguridad colectiva.

En muchos casos estas medidas de seguridad son demandadas por los propios ciudadanos esperando una protección ante una amenaza, unas veces física, otras al honor, y otras como simple medida preventiva. Sin embargo, la presencia de medidas de seguridad a nuestro alrededor, a parte de ser una medida disuasoria para los "malos", puede generar una sensación de alerta ante el peligro del que supuestamente se nos está protegiendo. Por lo tanto, ¿es posible que en muchos casos la abundancia de medidas de seguridad genere un efecto contrario de inseguridad y miedo? Curiosamente, a través del miedo es más fácil conseguir un mayor control y aceptación de estas medidas por parte de los controlados. De cualquier forma, la inseguridad y el miedo en las grandes ciudades se incrementa en grado y aspectos, y más aun ante las desigualdades socioeconómicas. Probablemente sería más productivo a medio-largo plazo el apostar por medidas que ayuden a estrechar estas diferencias en vez de separarnos en parcelas.

Otro aspecto importante es valorar la nueva forma de controlar que ha evolucionado gracias a las nuevas tecnologías, y cómo puede estar afectando a nuestro comportamiento tanto en espacios públicos como privados. El avance tecnológico es vertiginoso, y en el mundo con solera como el de la seguridad más aun. A día de hoy están operativas cámaras que reconocen caras a partir de sus rasgos faciales, cámaras capaces de ver el interior de tus bolsillos, o cámaras "inteligentes" programadas para detectar patrones de comportamiento (como Sistema Inteligente Cromática del metro de Londres). Estas medidas de anticipación son en muchos casos una forma de prejuiciar a un individuo, viéndonos condicionados por nuestro aspecto físico y nuestra forma de movernos. Ahora más que nunca nuestro físico nos condiciona hasta ante la presencia de una máquina. Así, la labor de control, como en la mayoría de los casos en los que hay que trabajar con grandes volúmenes de datos, es habitualmente llevada a cabo por máquinas guiadas por sensores y novedosos software, y ya no es necesaria la presencia de una persona para detectar. Esta nueva tecnología detecta y da la señal de aviso a la ante la presencia del sujeto que no se adecua a los parámetros de conducta definidos como "normales", y es ahí donde (de momento) la figura del vigilante determina la importacia de lo detectado. El ser observado, sin duda hace que cambie la forma de comportarse de la gente, pero ¿cambia la forma de ser de la gente o simplemente que lo aparente? o ¿la gente simplemente actúa de forma cotidiana porque las medidas de seguridad ya forman parte de nuestra vida cotidiana? Posiblemente sin darnos cuenta se esté generando un patrón de conducta ciudadana. En nuestra mano está el decidir cómo queremos ser.

>El debate continua...

 

 

 
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