Actualmente en Euskadi numerosas personas sienten su vida en constante amenaza por razones ideológicas. Esta situación de peligro condiciona completamente su existencia, entre otras cosas por la conti•nua presencia de alguien que vela por su seguridad: el escolta. El análisis y la reflexión sobre la libertad vigilada, sobre las asfixiantes y controladas seguridad e inseguridad, sobre la incomunicabilidad del sufrimiento, es el punto de partida de Exposición Vigilada II, de Angel Borrego .


    La muestra comprende una video instalación principal, P.O.M. 1 (Peace O´ Mind)(4) y otra secundaria, P.O.M. 2. La instalación principal recrea la posición de una persona vigilada por las calles de Vitoria-Gasteiz. En dos pantallas paralelas se simultanean dos proyecciones sincronizadas que muestran perspectivas diferentes: la de un escolta que dirige el tra•yecto y protege al supuesto vigilado por delante, y la de otro que vigila siempre por detrás. El contexto urbano se interrumpe a veces por otro es•cenario desnudo y sin referencias pero fácilmente identificable: las salas vacías del propio museo.
    Las dos pantallas enfrentadas, en tamaño natural, el punto de vista fijo, y la narrativa muy lineal, hacen de la instalación un retrato “rea•lista” de una situación cotidiana y a la vez extraña para muchas personas. Los objetos y el medio familiar se vuelven ajenos por la sensación de peli•gro. El espectador se convierte por unos minutos en el protagonista de la pieza situándose en el lugar de la persona vigilada. El efecto es envolven•te: el visitante en la piel del vigilado puede sentir la inquietante y contra•dictoria sensación de ser acosado a la vez que protegido. Como si de una orquestada coreografía se tratara, los dos cuerpos vigilantes flanquean al espectador en la ciudad y en el museo, para por un lado liberarle del supuesto peligro que acecha, pero, por otro, limitarle su libertad de mo•vimientos. La instalación se convierte en una antideriva situacionista(5) que cuestiona relaciones asumidas entre espacio y vida.
    Exposición vigilada II se completa con una instalación secun•daria (P.O.M. 2) que incluye de nuevo dos grabaciones simultáneas, esta vez de los dos escoltas esperando en una sala del propio museo que casi podría ser la misma en la que se encuentra el espectador. El lugar del arte se convierte ahora en un sitio peligroso, amenazante. O bien el propio es•pacio ha pasado a estar en un lugar amenazado, en peligro, necesitado de cuidados. La escena tiene la tensión de la espera de un suceso que nunca llega en el tiempo.
    La vigilancia y los sistemas de control , sus relaciones con el espacio y los problemas de la comunicación del sufrimiento son asuntos ya abordados con anterioridad en la obra de Angel Borrego. Índices de Vigilancia, Work Games, Persecución y Casa para un Espía son algunos de los proyectos donde Borrego ha profundizado en estas cuestiones.
(4)
Las siglas P.O.M. hacen referencia al eslogan de una campaña publicitaria de venta de refugios atómicos unifamiliares que utilizó la expresión anglosajona Peace O’ Mind [quédese tranquilo] y que fué criticada por la Internacional Situacionista. El artista lo relaciona con el estribillo de amenaza de muerte “PIM, PAM, PUM...”, coreado en manifestaciones violentas, y mezcla el significado de las políticas de aislamiento de ambos momentos.
(5)
El Movimiento Situacionista se desarrolló entre 1957 hasta 1972 y agrupó a artistas, críticos y activististas constituidos en la Internacional Situacionista que se cuestionaba el papel del hombre y la cultura en la socie•

 
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