Ficha descriptiva

“Muéstrese conscientemente vulnerable. Eduque a sus hijos en un solo pensamiento, que no sea consumista ni competitivo. Confíe en un   compañero de trabajo, un vecino o un extranjero. Reflexione desde su adosado: si ha hecho todo lo indicado ¿por qué se siente tan inseguro? Reflexione desde el extrarradio: ¿porqué le hacen desear lo que nunca podrá adquirir? Trate de entender el mundo como continuamente pensable y modificable.

Imagínese sin miedo.”

Como sentencias artísticas, las frases que Marta de Gonzalo y Publio Pérez Prieto nos dictan desde la pantalla electrónica (frases, que a su vez, están disueltas en la trama de un lienzo de nubes), declaran o reconocen la razón de una de las partes, obligando a la otra a pasar por tal declaración y cumplirla. Proposiciones sencillas que solicitan un cambio relativamente rápido y drástico tanto en los contenidos de los mensajes mediatizadotes del pensamiento por el consumo y la ansiedad, como en la actitud de los espectadores. Una dirección única común en un aparentemente saturado mundo de opciones.

En todas estas sentencias uno se  puede sentir identificado conceptos como vulnerabilidad, confianza, no consumismo, no competición, inseguridad y deseos imposibles se padecen constantemente en esta sociedad, en la rutina cotidiana, pero al reconocerse uno mismo en esa identidad social puede relativizarlo y modificarlos si se consigue perder el miedo.
En el fondo, lo que Marta de Gonzalo y Publio Pérez Prieto intentan hacer comprender al espectador es: que uno mismo es su propia voluntad y su condicionamiento no es más que cristal interpuesto entre lo que se es, lo que se quiere ser, lo que quieren que sea uno y lo que se puede ser.

 
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